El Paraje el Caimán, departamento de San Miguel, vivió un día de mucha alegría, sobre todo en la Escuela Rural 942 Salvador Miqueri, cuando llegaron a dicho establecimiento educativo, que cuenta con jardín de infantes, primer ciclo y segundo ciclo, la Presidente de la Fundación Salvador Miqueri, la Contadora Marcela Miqueri, la Vice Presidente Sra. Graciela Borre, y la Sra Luisa Vallebella miembro de la Fundación, quienes entregaron útiles escolares, libros y golosinas. Como así también en la Escuela 111 Venancio Nazar de San Luís del Palmar y Escuela 445 de Paso Martínez. Todo se desarrollo en un ambiente de mucha alegría y cargado de inmensa emoción por ambas partes. Con gran beneplácito, niños y docentes recibieron a estas damas, las cuales no ocultaron la satisfacción de ver reflejada la alegría en el rostro de los chicos.

La Escuela Salvador Miqueri esta ubicada en la zona rural del Caimán departamento de San Miguel, rodeada de una hermosa arboleda, pero sobre todo rodeada del amor de sus docentes y los niños que concurren. Allí cuando era una escuela rancho Salvador fue maestro, seguramente camino bajo la sombra de esos añejos árboles soñando con una escuela más grande y llena de chicos. La experiencia vivida nos hace dar cuenta de esta historia, que es una de las tantas que refleja como en el campo la educación sobrevive, principalmente, gracias a la buena voluntad y la solidaridad.

La Fundación tiene como principal objetivo Proyectos culturales y sociales, y sobre todo se pone mucho énfasis en la educación ya que a través de ella se generan las oportunidades para las generaciones futuras. Don Salvador era poeta, compositor y artista pero antes que todo eso era maestro y un gran autodidacta, cofundador de la escuela secundaria de Murucuyá y Vicerrector de la misma. Don Salvador sostenía que la lectura y el estudio era lo que abría la mente y elevaba el espíritu de quienes ejercían esos hábitos.

La fundación viene trabajando arduamente en atender escuelas rurales. Ya apadrina a más de 700 chicos. Este año arranco con todo para poder solucionar más allá de los útiles, libros, ayudando con otras grandes necesidades de los niños. Desde la Fundación agradecen a las cientos de personas que colaboran constantemente con y hacen posible la ayuda que llevan y que de esa forma se consigue arrancar sonrisas y aportar de esa manera un granito de arena para lograr un mejor desarrollo de los niños.